false
 
  Domingo, 5 de septiembre de 2010
false
Menú principal
Portada
Editorial
Álava
Bizkaia
Gipuzkoa
País Vasco
Navarra
Empresas
Inmobiliarias
En Profundidad
Entrevista
Salud Laboral
Técnicas Construcción
Medio Ambiente
Gabinete jurídico
Ferias y Congresos
Proyectos
Concursos y Subastas
Obras Adjudicadas
extras
Edición Impresa
Especiales
Multimedia
 
Presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) Imprimir E-Mail
Carlos Hernández Pezzi agota su segundo mandato como presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España entonando el ‘mea culpa’ a la hora de buscar explicaciones a una crisis que también está pasando factura a su gremio. A punto de abandonar el cargo, Hernández Pezzi saborea el éxito del recién celebrado IV Congreso de Arquitectos de España

Image ¿Qué conclusión se puede extraer del IV Congreso de Arquitectos de España, celebrado a primeros de julio en Valencia?
La conclusión es que los arquitectos hemos sido valientes y optimistas, encaramos el futuro con ilusión, pese a lo difícil que se presenta. Hemos tenido un debate serio y riguroso. Este Congreso se ha desarrollado en el peor punto de la crisis (a lo mejor el punto peor se atribuye a octubre de 2008 pero las consecuencias ahora son graves, tanto en el paro de la construcción como en la caída de los visados), por eso sorprende que la gente haya respondido. La presencia de medios de comunicación y las visitas a la web del Congreso ha sido llamativa, y el hecho de que jóvenes y veteranos hayan debatido el futuro, como no se había hecho desde Barcelona, es muy importante para la profesión. En Barcelona fueron 800 y ahora han sido casi 1.500, y eso es también un cambio significativo.
Además se han tocado todos los temas, desde los discapacitados hasta los colegios profesionales, desde la situación de las mujeres arquitectas a la situación del sector inmobiliario. Los temas más dispares que tienen relación con nuestra profesión se han tratado en el Congreso, y creo que, aunque todavía no nos hayamos dado cuenta, estos debates irán dejando en el futuro muchas bases que ilustrarán el ejercicio de la arquitectura en los próximos años.

¿Por qué han pasado 13 años desde el último Congreso de Arquitectos, celebrado en Barcelona en 1996?
Esta iniciativa nace en 2007, cuando observamos que existen nuevos escenarios en la profesión, nueva legislación y nuevas posibilidades para la arquitectura que precisan un debate tras el Código Técnico de la Edificación, la Ley del Suelo, el proceso de Bolonia y la crisis, entre otros. La hemos hecho en el momento oportuno desde el punto de vista de los cambios normativos y, si se quiere, nos ha tocado la fecha en el peor momento desde el punto de vista de la crisis económica, demostrando que tenemos compromiso e ilusión por el futuro, pese a este escenario.

Usted comentaba, tras el Congreso, que “la solución a la crisis pasa por nosotros mismos”. ¿Podría explicarme esta frase?
La crisis se resolverá a favor del talento y la innovación y nosotros tenemos mucho que decir en esos campos, en el cambio de modelo productivo y en la sostenibilidad del sector de la edificación. Además afrontamos la modernización de los Colegios para hacerlos más útiles aún a la sociedad y a la economía de mercado.

Durante el Simposio se ha escuchado, en alguna ponencia, un tono de autocrítica con el papel “cómplice” jugado por los arquitectos en el desarrollo de la actual crisis inmobiliaria. Una opinión con la que usted coincidía en una reciente entrevista. ¿Qué han hecho mal los arquitectos? ¿Qué se podría haber hecho desde los Colegios de Arquitectos para haberlo evitado?
Autocrítica siempre. Los arquitectos no hemos sido cómplices de la crisis inmobiliaria, la hemos padecido como víctimas, pero hay que ser conscientes (a pesar de que hemos criticado el modelo de desarrollo y el boom ya en 2003, cuando nadie lo avisaba) de que tenemos responsabilidad, como la tiene todo profesional de la construcción en estos momentos, tal vez por no haber sabido alumbrar alternativas. Los arquitectos hemos cumplido con nuestra obligación y hemos respondido a nuestros clientes. Desde los Colegios de Arquitectos hemos hecho lo posible por atenuar los efectos y cumplir con la sociedad, con el CTE y con el servicio público, pero esta catástrofe ha sido inesperada para todos.

El Código Técnico de la Edificación ha sido uno de los grandes protagonistas de las ponencias presentadas. Desde algunos sectores de la profesión se le considera un documento denso, con lagunas, que ha sufrido reescrituras constantes. ¿Qué opina usted?
Hemos contribuido a su mejora, pero siempre hemos criticado su gestación, redacción y dificultad de interpretación. Desde 2002 hemos invertido mucho esfuerzo humano y financiero para mejorarlo, para hacerlo legible, difundirlo y rectificarlo en la medida de lo posible. Mi opinión es que el documento se mejora constantemente y es gracias a nosotros.

En Valencia también se han oído las denuncias de los arquitectos más jóvenes, que se quejan de las contrataciones ilegales en régimen de falsos autónomos que realizan muchos estudios. ¿Cómo se puede acabar con esto?
Estamos trabajando desde 2004 para arreglar las situaciones de hecho que han sufrido los más jóvenes. Hemos contactado con empresas, arquitectos y Ministerio de Trabajo y las soluciones se van afrontando siempre dentro de la legalidad y a buen ritmo.

La crisis del sector está provocando que a los concursos públicos se presenten un gran número de constructoras que hacen ofertas a la baja en algunos casos escandalosas, pudiendo llegar a afectar a la calidad de los edificios. ¿Puede llegar a suceder lo mismo en los proyectos que presentan los arquitectos a los concursos públicos?
Las bajas son una lacra de nuestro sistema de contratación porque pasan por alto las Mediciones y Presupuestos de los Proyectos. En los Concursos públicos se mitiga esta cuestión, pero tenemos que estar vigilando siempre que los proyectos se liciten en presupuestos coherentes. Y que se cumpla la LContratosSP

La competencia, sobre todo en tiempo de crisis, es enorme. Carlos Lázaro cifra en 30.000 los estudios u oficinas de arquitectura existentes en nuestro país, “casi más que grúas”, afirma él. ¿Es un número excesivo?
No lo creo, esa es una opinión individual. Hoy debemos partir de los cambios producidos. Hay que tener en cuenta las tendencias económicas, nuestros modelos de PYMES, sociedades y la creciente diversificación de los estudios en empresas de arquitectura. El estudio tiene que ver con la creación de valor, la grúa con el procedimiento constructivo. La evolución de los estudios de arquitectura depende de factores generales que están cambiando a mucha velocidad. Se están dimensionando a otra escala y con otro perfil empresarial mucho más diverso y mucho más innovador.

Las constructoras han vuelto los ojos hacia el extranjero, en busca de oportunidades para sobrevivir mientras dure la crisis. Son muchos los proyectos de infraestructuras adjudicados a empresas españolas fuera de nuestras fronteras. ¿De que modo podrían los arquitectos subirse a ese carro y aprovecharse de esa gran cartera de proyectos?
Estamos ahí desde hace años, construyendo con las empresas y proyectando por todo el mundo. Son centenares de empresas, y más ahora.

Mas allá de Calatrava, Moneo, Lamela o Mangado, ¿qué otros arquitectos nacionales están destacando en el extranjero?
Muchos, como digo. Imposibles de enumerar, en todas partes, Japón, China, Dubai, EEUU, Europa… de todos los niveles y edades. Desde el Ministerio de Vivienda se incide en la importancia que puede tener el sector de la rehabilitación en la reactivación de la construcción. ¿Usted que opina?

La rehabilitación masiva es, indudablemente, la gran salida a la crisis de nuestro sector. Incluyendo ciudad y paisaje
Declaraba recientemente que estos tiempos de crisis “no admiten la arquitectura espectáculo” por los sobrecostes y el “despilfarro” que suponen para las ciudades. Sin embargo, no hay político que no esté deseando contratar a alguna de las llamadas estrellas de la arquitectura para diseñar un edificio público. ¿Qué hace el CSCAE para convencer a las instituciones de las bondades los concursos de ideas abiertos?
Trabajamos para exigir el cumplimiento de las leyes y persuadir de las ventajas de los concursos, por supuesto respetando las calidades, las firmas y a los autores reconocidos.

Los retrasos de las administraciones a la hora de pagar las obras son un mal endémico en este país. ¿Cómo afecta esto a su gremio, cuanto tarda un arquitecto en cobrar de un organismo público? Afecta muy gravemente a los arquitectos, que somos un eslabón en la cadena de morosidades y financiamos parte de muchos proyectos con el retraso del pago de nuestros honorarios.

En una entrevista aseguraba que el urbanismo “sigue siendo la asignatura pendiente de los arquitectos”, sobre todo en las zonas turísticas, donde “ha habido alegría excesiva a la hora de trabajar, ha sido algo lamentable”. ¿Hay alguna solución para la zona del Levante español, o el destrozo causado es irremediable?
Parte de la costa se ha dañado irreversiblemente. Soluciones siempre hay si se quiere rectificar, pero basta leer la prensa para comprobar que el mediterráneo está lleno de casas sin vender, lo que quiere decir que hemos hecho mal las cosas, como sociedad, arquitectos incluidos.

Las predicciones señalan que no dentro de mucho el 50% de la población mundial vivirá en grandes ciudades, una intensificación de la vida urbana que dará todavía mayor protagonismo al edificio urbano de alta densidad, al rascacielos. ¿Llegaremos a ver algún día ciudades verticales, rascacielos de centenares de metros de altura con cabida para miles de personas?
Hay que ponderar las alternativas. La construcción densa y en altura es más sostenible si no se ocupa el suelo alrededor y si se ponen límites. Miles de personas pueden vivir confortable o insoportablemente: esa es la cuestión a dilucidar. Lo que está en cuestión hoy es que no pueden saltarse todos los límites y menos hacerlo a la vez en todas partes.

 
 
Formulario de acceso





¿Recuperar clave?
 
© 2010 Gremios Digital - Periódico de la construcción